El camino más corto es la línea recta. El más interesante, no.

Todos conocemos el dicho de “el camino más corto entre dos puntos es la línea recta”. Si, es verdad. Al menos, objetivamente.

Llevo un tiempo dándole vueltas a eso. Y creo, que aunque sea más largo, siempre elegiré el camino más largo. Dar vueltas a las cosas, explorar caminos, opciones y posiblilidades. Hacia adelante y vuelta hacia atrás. Mirar a los lados, llegar a puntos sin salida.

Es una manera de vivir que requiere tiempo, energía y ganas. Muchas ganas. Pero es un camino que nos autorecarga las pilas, la curiosidad de ver más allá. Es infinitamente más interesante. Te abre la mente, te muestra, te inspira. Cuestionar las cosas, no dar nada por sentado, porque frente a los problemas o planteamientos, suele haber mil soluciones, aunque al final elijamos la primera, la que llega por la línea recta.

Pero no ahorremos, no corramos. Vamos a tomarnos el tiempo para experimentar y valorar lo que tenemos, lo que podemos crear, lo que podemos inventar o variar.

Actualmente, dando vueltas por mi mesa de trabajo.

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La puerta azul. La primera impresión.